Balenciaga y la pintura española

Este verano de 2019, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta una exposición que vincula la creación de Cristóbal Balenciaga, el diseñador de moda más admirado e influyente de todos los tiempos, con la tradición de la pintura española de los siglos XVI al XX. Se trata de la primera gran exposición dedicada al modista vasco que se presenta en Madrid en casi 50 años y la primera que reúne, junto a sus diseños, una selección de cuadros de grandes nombres de la historia del arte español, una de sus principales fuentes de inspiración. 

Te invitamos a que descubras con nosotros unas pinceladas de esta conexión tan especial entre arte y moda...


 

Imágenes de izquierda a derecha: Conjunto de noche de vestido y sobrefalda, hacia 1951. Museo del Traje / Zurbarán. Santa Isabel de Portugal, hacia 1635. Museo Nacional del Prado / El Greco. Anunciación, hacia 1576. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza / Vestido de noche, 1968.  Colección de Dominique Sirop, París 

 

Pintura española de corte: el negro

La corte de Felipe II puso de moda en toda Europa el uso del negro para su indumentaria, manteniéndose a lo largo del tiempo como símbolo de poder y elegancia y convirtiéndose en uno de los arquetipos de la identidad española. El negro ha fascinado siempre en el mundo de la moda por su fuerte poder visual y simbólico, y Balenciaga supo reinterpretarlo de forma muy personal. Lo dotó de una luz especial, ampliando la línea abierta por Chanel en 1926 con su little black dress, e incorporándolo definitivamente en la modernidad del diseño internacional de la primera mitad del siglo XX. Así fue reconocido por la crítica especializada, como la revista Harper’s Bazaar que, en 1938, destacó: “… aquí el negro es tan negro que te golpea. Grueso negro español, casi aterciopelado, como una noche sin estrellas, que hace que el resto de los negros parezcan casi gris.” El blanco y negro del Retrato de la VI condesa de Miranda encuentra su eco en un espectacular vestido de noche en satén combinando negro y marfil; lo mismo que el conjunto de vestidos de noche que acompañan en la sala a retratos de corte como el de La reina Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II, de Juan Pantoja de la Cruz, o el de doña Juana de Austria, princesa de Portugal, de Sánchez Coello.

 

Pintura española de corte: el bodegón

Las flores han sido uno de los temas más recurrentes de la historia de la pintura y fuente de inspiración para artistas de todas las épocas. Cuando llega a París, Balenciaga entra en contacto con los más destacados creadores de tejidos y artesanos de la estampación, así como de botones, flores o plumas que convirtió en remates de lujo para sus creaciones. Magníficos vestidos con diseños florales, como un abrigo de noche en organza de seda con aplicaciones de flores, o un vestido rosa con tul bordado con hilos de Argel, lucen en este apartado en todo su esplendor acompañados de una selección de bodegones de pintores españoles como Juan de Arellano, Gabriel de la Corte o Benito Espinós.

Pintura española de corte: el bordado

Balenciaga poseía una colección de indumentaria histórica que incluía numerosas piezas de origen español caracterizadas por su riqueza ornamental, confeccionadas en ricos encajes y guipures, profusamente bordadas y adornadas con abalorios. Inspirándose en estos y en otros referentes, el modisto vasco incorporó el bordado en muchas de sus creaciones y contó para su elaboración con los mejores proveedores del momento. Piezas destacadas en este capítulo son el vestido de ceremonia de la colección de María de las Nieves Mora y Aragón, emparejado en la sala con un retrato de Ana de Austria, de Alonso Sánchez Coello, o el vestido de novia en chantung de color marfil con bordado de hilos de plata cuya línea se repite en el traje de Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV, en el retrato pintado por Rodrigo de Villandrando.

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