Los mejores trucos de salud para las vacaciones

Tiene gracia la paradoja. Nos esforzamos mucho en poner el cuerpo a punto para el verano, pero luego estamos dispuestos a hacerle sufrir tan pronto nos bajamos del avión. Los zumos depurativos, las limpiezas faciales y las infinitas sesiones de yoga se sustituyen por sangría, mil y una visitas al buffet libre y muchas horas de sol junto a la piscina. Parece que el calor nos provoque amnesia transitoria. Pero, bien pensado, marcharse de vacaciones significa desconectar de todo, ¿o no? No todo tiene que ser blanco o negro. Te ayudamos a encontrar un punto medio, para que puedas disfrutar del verano sin sacrificar la salud.

MANTÉN LAS BUENAS INTENCIONES

Hay un límite para el alcohol que el cuerpo puede soportar, y no cambia con el verano. Puedes tomarte una mimosa con la comida, una copa de champán por la tarde y algún cocktail después de cenar.  ¿Verdad que normalmente no te vas al bar a las 8 de la mañana a tomar un gintonic? Pues no tomes bebidas alcohólicas temprano y mucho menos antes de un vuelo. Lo mismo podemos decir de la comida. La comida rápida está prohibida, así que evita las malas costumbres antes de un vuelo de ocho horas. La clave está en la preparación. La noche antes, aprovecha para preparar un tupper con mucha proteína, lechuga y aguacate. Olvida el café una vez embarques y bebe mucha agua.

PREPARA RUTAS GASTRONÓMICAS

Si te pareces a nosotros, las escapadas a la ciudad tienen el riesgo de convertirse en un banquete. Con tanto dónde elegir en cada esquina, es una lástima no comer fuera a todas horas. Pero te proponemos una cosa: con un mínimo de planificación y un poco de ayuda de Google Maps, puedes preparar rutas para caminar por las distintas zonas de la ciudad. Investiga los puntos que te apetece conocer y empieza a confeccionar una ruta en función de los horarios de comida. Antes de que te dés cuenta, habrás recorrido 10 kilómetros y te merecerás ese helado (entonces sí está permitido). Considéralo una caminata para meditar... con pausas para comer.

CREA UNA ESTRATEGIA

Para reponer fuerzas puedes tomar helado artesano o yogur helado. Pero piensa que contienen mucha leche, nata y azúcar. Cuando estás de vacaciones, no hay nada malo en disfrutar de un cono al día, pero si son dos ya te adentras en territorio peligroso. Las vacaciones con todo incluido propician los malos hábitos, pero todos sabemos que no podemos tragarnos medio kilo de helado a diario durante dos semanas. Ahí es cuando hay que tener en cuenta un equilibrio entre el disfrute y las calorías. Si te encanta, adelante, pero si no es tu sabor favorito, piénsalo dos veces. Muchos polos están hechos de fruta o agua de coco y son más ligeros que los batidos o las copas heladas.

RESISTE LA TENTACIÓN

Escucha lo que te dice tu cuerpo. Sabemos que es un esfuerzo padecer intolerancia al gluten en la Riviera italiana, pero por muy sabia que sea la naturaleza, el cuerpo no tiene un botón de apagado para estas cosas. Solemos caer en la tentación y pensarlo después, pero ¿de verdad merece la pena ese bol de pasta y luego perderte la playa al día siguiente porque te sentó mal? Mantén tus hábitos alimentarios en la medida de lo posible. Y, si al final, no puedes resistir las tentaciones del verano, al menos disfrútalas con moderación.

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