Rutinas diarias, ¡Revísalas!

Qué duro es volver al trabajo. El verano llegó a su fin y aunque no nos importe admitirlo, (casi) ha llegado la hora de la verdad. ¿Y si hubiera un modo de facilitar el paso de largos días bajo el sol a las carreras para llegar a tiempo al trabajo?   Afortunadamente, tenemos guardados unos ases bajo la manga para ayudarte a superarlo y salir por la puerta con un look acicalado y profesional - y además rápido.  

Planifica con antelación  

Adelántate a los imprevistos y deja un hueco el domingo para planificar la semana, eligiendo los conjuntos para cada día. Si lo dejas todo hecho antes de que empiece la semana, podrás sentirte tranquila y no te enfrentarás al inevitable problema de qué ponerte el lunes por la mañana o al pánico de última hora cuando tengas que salir por la puerta. Claro que a todas nos encantaría tener un asesor personal, como Cher en la película "Fuera de onda", pero por el momento nos tenemos que arreglar con lo que hay.  

Utiliza productos con más de una función  

¿En serio necesitas un sérum, una base, protección solar y crema hidratante todas las mañanas? ¿A que es mucho mejor pasar esos diez minutos de más en cama en lugar de dedicarlos a una interminable rutina de cuidado de la piel? ¿Cómo lo conseguimos? Los productos de belleza que combinan varias funciones lo cubren (textualmente) todo en un mismo paso, como por arte de magia. Lo mismo podemos decir de tu neceser: busca productos que te ahorren tiempo como una crema BB anti-imperfecciones o una base que sirva como corrector para no tener que pasar tanto tiempo delante del espejo. Pero es que además, ocupará menos espacio en el armario del baño.  

La gran novedad es el champú seco  

Sáltate los pasos de lavado y secado todas las mañanas y disfruta de unos minutos más de sueño lavándote el pelo por la noche. Cuando te levantes, simplemente aplica un poco de champú seco a las raíces. Funciona como si lo acabaras de lavar. Si usas el secador en las zonas que enmarcan el rostro, estarás absolutamente perfecta. Y para los días en que solo tengas treinta segundos para salir por la puerta, una cola de caballo es la solución ideal para ir chic, y además, la puedes hacer por el camino en el ascensor.  

Prepara tu batido de frutas la noche anterior  

No debes preparar el desayuno por la mañana o, peor aún, salir sin desayunar; tienes más tiempo de hacerlo la noche anterior. Bate una saludable mezcla de cereales, fruta y leche de coco, y listo. Lo guardas en la nevera y te lo tomas por la mañana a primera hora. Lo mismo podemos decir de la comida. Si te organizas bien, podrás aprovechar las sobras de la cena para llevarlas al trabajo al día siguiente.  

Cambia el gimnasio de la mañana por una buena caminata  

En un mundo ideal, iríamos al gimnasio a primera hora, nos daríamos una larga ducha y nos secaríamos el pelo antes de salir. Pero la realidad es muy distinta: ya le has dado al botón del despertador unas cuantas veces y vas a perder el tren si te demoras más. Solo te faltaría tener que ir al gimnasio. En lugar de eso, procura ir andando al trabajo (por lo menos parte del trayecto). ¿No tienes ducha en la oficina? Lleva toallitas húmedas en el bolso para refrescarte en un momento, y guarda unos zapatos de tacón en la oficina para ponértelos cuando llegues. Nadie se dará cuenta de que vienes de hacer ejercicio y te sentirás con fuerzas para afrontar el día.

 

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